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El sargazo un riesgo no asegurado

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July 12, 2016
sargazos

Articulo publicado en la revista Seguros Review

Cuando los pioneros del seguro se reunían en la cafetería del señor Edward Lloyd’S en Londres mientras transcurría la segunda mitad del siglo XVII, para gestionar el aseguramiento a las aventuras marítimas que salían hacia las tierras conquistadas y colonizadas por las potencias europeas en el continente americano, no se imaginaban que dentro de los riesgos que se enfrentaban los navíos asumidos por ellos en calidad de bienes asegurados,  estaba el llamado mar de los sargazos. Al respecto muchas historias se contaron sobre barcos que desaparecieron en aquella masa solida que posa sobre la superficie del océano Atlántico, cuyo tamaño es 3 veces la extensión de Estados Unidos de Norteamérica, lo cual constituía un obstáculo para la libre navegación de las naves a vela que dominaban el transporte marítimo a la sazón. Ante aquel panorama incierto, no dudamos que algunos de esos viajes y sus respectivas cargas fueran indemnizados a sus propietarios por aquellos incipientes aseguradores de antaño.

Como vemos, el sargazo siempre ha representado una amenaza para la actividad comercial; constituyendo hoy día, según las informaciones que sobre ese particular abundan en los medios informativos de todo el continente americano, un factor de riesgo que pone en jaque la  rentabilidad del sector turístico hotelero de playa. Debido a su naturaleza este fenómeno no puede ser transferido a un asegurador, teniendo los afectados que asumir sus efectos nocivos por pérdidas y daños directos, indirectos y consecuenciales, en calidad de riesgo empresarial.

sargazos1La invasión de algas pende como una Espada de Damocles sobre la sostenibilidad financiera de un sector económico pívot del desarrollo en el Caribe insular y continental. La contaminación que representan los montículos de esa materia orgánica traída por las resacas a la orilla de las playas, la pestilencia que estas expelen en su proceso de descomposición y las colonias de insectos que producen, inhabilitan muchos de los espacios en las instalaciones para el sano uso que el cliente y hotel acuerdan darle cuando se concreta el contrato vacacional entre ambos.

Un hotel de playa sin este activo con su arena blanca y agua cristalina, es como una mesa de tres patas, debido a que al modelo todo incluido, además de alojamiento, show y A&B, lo integran, sol, mar y playa, siendo esta ultima uno de los principales atractivos de la industria.
Recientemente muchos asegurados hoteleros en la República Dominicana han reportado reclamaciones a sus compañías de seguros en concepto de daños directos por contaminación de la playa, y pérdidas consecuenciales por cancelación de reservas;  argumentando para ello, que la inhabilitación de las instalaciones debido a este fenómeno les ha menguado el volumen de negocio y les ha generado un extra costo operacional. En tanto que otros han dicho que el ingreso de algas sobre la propiedad asegurada, arena de playa, constituye un daño material directo sobre el interés asegurable.maxresdefault

Lamentablemente ninguna póliza de seguros, al menos conocida por nosotros, ampara contra estos riesgos, debido a que la accidentalidad es una condición sine qua non en la generación del daño, lo cual no se comprueba en el caso de la especie porque esa invasión de algas se produce de manera paulatina. Una segunda condición eximente de cobertura bajo la póliza, y por ende, liberadora de responsabilidad para el asegurador, es el hecho de que ese fenómeno es una contaminación; y éstas, no importa su procedencia, también están excluidas de todos los contratos de seguros. Al respecto se trascriben a continuación las exclusiones  de los dos formatos de seguros de propiedades de uso en nuestro mercado. Veamos:

A-    Póliza Todo Riesgo de Propiedades: excluye en el artículo 3-13: «Contaminación ambiental de cualquier naturaleza sea esta gradual o súbita e imprevista. Tampoco se cubre ningún gasto de limpieza en que deba incurrir el Asegurado ya sea por orden de cualquier autoridad competente o por considerarse responsable de dicho evento».

B-    Póliza de riesgos nombrados: ese riesgo no se incluye en las condiciones particulares, lo cual desde la suscripción deja fuera de cobertura este fenómeno. Por otro lado, en el artículo 5-a, del condicionado general, cuenta con una exclusión que equipara a la anterior: «La polución o contaminación del medio ambiente».

En adición a las exclusiones señaladas en los dos párrafos anteriores, en ambos formatos se requiere que la causa del siniestro sea accidental y de manera directa sobre la propiedad, lo cual no ocurre en los casos analizados; por el contario, se presenta de manera paulatina y no afecta materialmente las instalaciones físicas aseguradas.

En suma, el sargazo, más que un riesgo, constituye un desastre de origen natural probablemente producido por la acción humana, que afecta a un sector de sensible y estratégica importancia para la economía del Estado, por lo que las  autoridades deben activar el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta ante Desastres, conforme ala ley 147-02, a los fines de liberar al sector hotelero  de esta problemática y evitar que sucumba por incapacidad financiera.

En ese sentido, el artículo 2 de esa legislación dice: «De la política de gestión de riesgos: La política de gestión de riesgos es evitar o reducir las pérdidas de vidas y los daños que pueden ocurrir sobre los bienes públicos, materiales y ambientes de los ciudadanos, como consecuencia de los riesgos existentes y desastres de origen natural o causados por el hombre que se pueden presentar en el territorio nacional».

A modo de conclusión tenemos que el ámbito de aplicación  de esta normativa no es excluyente ni limitativo, sino más bien que da una connotación de intereses o patrimonio difuso a las playas; y, debido a que se carece de un sistema privado de transmisión de riesgo con cobertura bajo las pólizas de seguros para enfrentar este fenómeno, lo lógico sería que las autoridades ponga en movimiento el espíritu mitigador y preventivo estatuido en la referida ley 147-02 sobre Gestión de Riesgos, vigente en la República Dominicana.

 

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